Cada año, antes de la Cuaresma, Río de Janeiro se convierte en la fiesta más grande del planeta. Es el Carnaval de Río: cinco días de desfiles, bailes callejeros, disfraces y samba sin pausa. Millones de personas llenan las calles y el Sambódromo, el estadio construido para los desfiles de las escuelas de samba. Es la fiesta que el mundo asocia con Brasil, y con razón: no hay otra igual.
El desfile de las escuelas de samba
El corazón del Carnaval es el desfile de las escuelas de samba en el Sambódromo. Cada escuela prepara durante un año entero su desfile: un tema, una canción —el samba-enredo—, disfraces, carrozas gigantes y miles de participantes. El desfile de cada escuela dura más de una hora y es una competición: un jurado puntúa la música, los disfraces, la coreografía y la historia contada. Ganar el Carnaval es el orgullo de un barrio entero.
Detrás del brillo hay un trabajo inmenso: costureras, carpinteros, músicos y bailarines de la comunidad trabajan meses en los talleres de la escuela. El Carnaval es también un motor de trabajo y de orgullo barrial: cada escuela representa a su comunidad, y su desfile cuenta la historia de su gente. La samba que suena en el desfile es la misma que se canta todo el año en las rodas de barrio.
Los blocos: el Carnaval de la calle
Pero el Carnaval no es solo el Sambódromo: es también la calle. Los blocos son desfiles populares que recorren los barrios con una banda, un camión de sonido y miles de personas disfrazadas detrás. Hay blocos para todos los gustos: de niños, de disfraces, de música tradicional, de rock. Son gratuitos y abiertos: basta con llegar, vestirse de colores y seguir la música. Para muchos cariocas —los habitantes de Río— el bloco es el verdadero Carnaval.
Los blocos nacieron en los barrios y hoy son cientos, repartidos por toda la ciudad, desde Copacabana hasta el centro histórico. Cada bloco tiene su nombre, su himno y su recorrido. Algunos reúnen a decenas de miles de personas. Caminar detrás de un bloco, cantando y bailando entre desconocidos que ríen, es una de las experiencias más alegres que ofrece Brasil.
Cómo vivir el Carnaval si vas a Río
Si vas al Carnaval, planifica con tiempo: reserva alojamiento con meses de antelación y compra las entradas del Sambódromo por los canales oficiales. Lleva ropa cómoda, agua y protección solar: el Carnaval es en pleno verano. Y cuida tus cosas en la multitud, como en cualquier fiesta grande. De día, sigue un bloco; de noche, mira un desfile en el Sambódromo o baila en un baile de disfraces.
Y recuerda que el Carnaval es, ante todo, una fiesta del pueblo: respeta las escuelas, saluda a los vecinos y aprende dos pasos de samba antes de ir. Brasil celebra todo el año —la Festa Junina en junio, la bossa nova en las noches de Río— y el Carnaval es su fiesta mayor. Una vez en la vida, vale la pena vivirla. Y cuando termine, Río seguirá allí, con su Cristo mirando la bahía.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es el Carnaval de Río?
Cada año, en los días previos a la Cuaresma, entre febrero y marzo. La fecha sigue el calendario de la Semana Santa y cambia cada año.
¿Qué es una escuela de samba?
Es una asociación de barrio que prepara el desfile del Carnaval durante todo el año, con su himno, sus disfraces y sus carrozas.
¿Qué es un bloco?
Es un desfile callejero y gratuito: una banda y miles de personas disfrazadas que recorren un barrio cantando y bailando.
¿Hay que pagar para ver el Carnaval?
El desfile del Sambódromo es de pago. Los blocos de calle son gratuitos y abiertos a todo el mundo.


