El Salmo 23 es el texto más conocido de la Biblia: en seis versículos, una declaración de fe completa. Se ha memorizado en funerales y bodas, en hospitales y en escuelas, y se ha traducido a casi todas las lenguas del mundo.
Su encabezamiento lo atribuye a David, el rey que en su juventud cuidaba las ovejas de su padre Isaí en Belén (1 Samuel 16:11; 17:34).
El texto completo
Este es el salmo, según la versión clásica:
«Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.» (Salmo 23:1-6)
Versículos 1-3: el pastor que cuida
«Jehová es mi pastor; nada me faltará.» Todo el salmo nace de esa frase. No dice «un pastor» ni «el pastor de Israel», sino «mi pastor»: una relación personal. En el antiguo Oriente, llamar «pastor» a un rey era un título de gobierno; aplicado a Dios, significa que Dios mismo se ocupa personalmente de quien confía en él.
«En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.» Una oveja no se echa porque se lo manden: se echa cuando está tranquila. El pastor la lleva a pastos verdes y a aguas tranquilas. La imagen es de descanso y provisión: Dios alimenta y da paz.
«Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.» El pastor restaura cuando la oveja se desvía o se cansa, y la guía por el camino recto «por amor de su nombre»: porque su reputación está en juego en el cuidado de los suyos.
Versículo 4: el valle oscuro
«Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.» El «valle de sombra de muerte» no significa solo morirse: designa toda situación de miedo extremo, peligro u oscuridad. Y aquí el salmo cambia: deja de hablar de Dios en tercera persona y le habla directamente («tú estarás conmigo»). La vara era el palo del pastor para defender al rebaño, y el cayado, el bastón para levantar a los corderos: fuerza y ternura a la vez.
Versículos 5-6: la mesa y la casa
En los dos últimos versículos cambia la imagen: ya no es el pastor y su oveja, sino el anfitrión y su huésped. «Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores»: Dios prepara un banquete delante de los enemigos. «Unges mi cabeza con aceite»: el gesto de honor a un invitado. «Mi copa está rebosando»: la provisión no es justa, es abundante.
Y el final es una promesa: «Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días». El bien y la misericordia no van delante, sino detrás, siguiéndonos como dos pastores que no nos dejan solos. El salmo termina en casa, para siempre.
Jesús aplica esta imagen a sí mismo: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas» (Juan 10:11). Lo que David cantó como esperanza, Jesús lo cumple como realidad. Por eso el Salmo 23 no es solo un texto para funerales: fue escrito para vivir. Quien quiera profundizar en la confianza de la que habla este salmo, puede leer qué es la fe, el Padrenuestro explicado línea por línea y cómo la gratitud cambia la vida.
Preguntas frecuentes
¿Quién escribió el Salmo 23?
Su encabezamiento lo atribuye a David, el rey-pastor que en su juventud cuidaba las ovejas de su padre Isaí en Belén (1 Samuel 16:11).
¿Qué significa «valle de sombra de muerte»?
No significa solo morirse: designa toda situación de miedo extremo o peligro. El salmo dice que en ese valle no hay que temer, porque el Pastor está con nosotros.
¿Por qué se lee el Salmo 23 en los funerales?
Porque habla de la presencia de Dios en el valle más oscuro y termina con la promesa de morar en la casa del Señor «por largos días». Consuela a quien se despide, pero el salmo fue escrito para vivir.
¿Qué significa «mi copa está rebosando»?
Es una imagen de abundancia: Dios no da lo justo, da de sobra. La copa del huésped no está medio llena, sino rebosando.


